La vida útil es de unos 20 años. Una célula solar es un dispositivo que reacciona a la luz y puede convertir la energía lumínica en electricidad. Hay varios tipos de materiales que pueden producir el efecto fotovoltaico, como silicio monocristalino, silicio policristalino, silicio amorfo, arseniuro de galio y selenio de cobre indio. Sus principios de generación de energía son básicamente los mismos, y actualmente estamos tomando el silicio cristalino como ejemplo para ilustrar el proceso de generación de energía fotovoltaica. El fósforo se puede dopar en silicio cristalino tipo P para obtener silicio tipo N, que forma una unión P-N.

Cuando la luz ilumina la superficie de la célula solar, algunos de los fotones son absorbidos por el material de silicio. La energía del fotón se transfiere al átomo de silicio, el electrón pasa a un electrón libre y se reúne a ambos lados de la unión PN para formar una diferencia de potencial. Bajo la acción de este voltaje, una corriente fluye a través del circuito externo para generar una potencia de salida específica. La esencia de este proceso es el proceso de convertir la energía del fotón en energía eléctrica.